domingo, 28 de abril de 2013

IVº de Pascua


CUARTO DOMINGO
DE PASCUA


Contemplaremos hoy en el Apocalipsis la Providencia especial de Dios sobre los elegidos, eco de la divina promesa de Nuestro Señor: Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla. Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días.

+ + +

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados por causa de la Palabra de Dios y por el testimonio que mantuvieron. Y clamaron a gran voz: ¿Hasta cuándo, oh Señor, Santo y Veraz, tardas en juzgar y vengar nuestra sangre en los habitantes de la tierra? Entonces se le dio a cada uno una túnica blanca y se les dijo que descansasen todavía por poco tiempo, hasta que se completase el número de sus consiervos y de sus hermanos que habían de ser matados como ellos (VI, 9-11).


El Quinto Sello prolonga el cuadro anterior de la persecución ya por venir, pues «las almas debajo del altar» son los mártires que están por venir de la gran persecución.

En efecto, incluso durante la tribulación magna, el mundo presenciará el testimonio de los fieles. Recordemos que testigo significa mártir…

Los que den testimonio durante la tribulación sufrirán terriblemente por su fe.

Debajo del altar, porque allí corría la sangre de los sacrificios; y los hebreos creían que en la sangre estaba el alma. En nuestros altares hay reliquias de mártires…

Los cuerpos están diseminados por el mundo, pero las almas están en la presencia del Señor.

La causa de su martirio, el testimonio que mantuvieron, es haber predicado y enseñado con audacia las cosas de Dios. La consecuencia de su martirio es que han sido justificados delante de Dios.

¿Hasta cuándo…? La voz de Abel, primer mártir en el mundo, clama desde hace más de seis mil años, sin ser resuelto su reclamo… Sin embargo, esto no indica indiferencia de parte de Dios.

Los mártires están reclamando justa venganza; no piden misericordia; su plegaria es una imprecación.

Jesucristo enseñó a sus discípulos a rogar por sus enemigos; Él mismo sobre la Cruz pidió a su Padre que perdonase a quienes lo hacían crucificar; el primer mártir siguió su ejemplo: Señor, no les tomes en cuenta este pecado.

Pero el tiempo de la misericordia ha terminado, y los mártires del Señor tienen derecho de pedir una justa represalia contra sus verdugos.

Los testigos fieles no son reprochados por su actitud, sino que reciben el consuelo de su martirio, vestiduras blancas, reales, que les cubrían hasta los pies y les servían como muestra de la rectitud de su reclamo.

Como su testimonio público les costó la vida, el Señor les da su pública aprobación en forma de estas vestiduras, símbolo de la gloria actual de los decapitados, la aureola de la que hablan exégetas y teólogos.

Y se les da una respuesta apaciguada y consoladora:

Descansasen, no estén ansiosos en cuanto a la venganza merecida. ¡Gócense de la presencia del Señor!

Hasta que…  La espera descarta la impaciencia y frustración, e infunde gran confianza porque, a su debido tiempo, el Juez del universo pondrá orden conforme a su perfecta justicia.

Sin embargo, para los creyentes sobrevivientes de la tribulación, tal espera no será tan fácil… han de dar testimonio por la sangre, serán mártires al igual que sus hermanos que los precedieron…

El mundo no está mejorando, como afirman algunos ingenuos… La Bestia no será domesticada a fuerza de cacahuetes… La Sagrada Escritura indica una creciente violencia, que recrudecerá a antes del establecimiento del Reino.

Pero los mártires recibirán consuelo y compensación

+ + +

Vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro Ángeles a quienes se había encomendado causar daño a la tierra y al mar: No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que hayamos sellado la frente de los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los marcados con el sello: 144.000 sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel (...) Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con túnicas blancas y con palmas en sus manos (...) Uno de los Ancianos tomó la palabra y me preguntó: Estos que están vestidos de túnicas blancas ¿quiénes son y de dónde han venido? Yo le respondí: Señor mío, tú lo sabes. Me respondió: Estos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le adoran día y noche en su Templo; y el que está sentado en el trono fijará su morada con ellos. Ya no tendrán hambre ni sed; ya nos les molestará el sol ni ardor alguno; porque el Cordero que está en medio, frente al trono, los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos (VII).


En el texto de este capítulo hay dos visiones distintas, separadas por la frase Después de esto vi… La primera visión toma lugar en la tierra, mientras que la segunda es una escena celestial.

Los Elegidos de todas las Tribus de Israel son los perseverantes de los últimos días; y todos los salvados son añadidos a los mártires de los últimos tiempos.

Hay un paréntesis entre el sexto y el séptimo juicio que explica el sellamiento de los 144.000 creyentes que testificarán durante la tribulación. Sufrirán, pero serán protegidos divinamente durante los difíciles años de testimonio. No pueden ser martirizados, el duro aguante será su suerte.

El sello del Dios vivo es la señal de elección y salvación contra las calamidades de la tierra y del mar, del Falso Profeta y del Anticristo. Contrasta con la marca blasfema de la Bestia, así como con los dioses falsos, muertos.

¿Quiénes son? Dios quiere que sean debidamente reconocidos. Dios descorre el velo del futuro, pasa por alto los terribles sucesos de esos días y muestra a San Juan para animarlo, y animarnos, aquella gran multitud que será salvada. Habiendo visto esta gloriosa visión de los redimidos, ya seguros después de la tribulación, el Apóstol ahora estará fortalecido para considerar las agonías contenidas en el transcurso de la persecución.

El hecho de emblanquecer ropa por medio de lavarla en sangre es una paradoja sorprendente. Lo que provee vestidos blancos es el sacrificio de Cristo. Este simbolismo es una manera de describir su fe en Él.

Jesucristo será su Pastor, que los llenará de bienes, los apartará de todo mal y los conducirá a la misma fuente de la vida, que es la visión pura de Dios.

+ + +

Y miré, y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el monte Sión, y con Él 144.000 que llevaban escrito en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre.
Y oí una voz del cielo, semejante a la voz de muchas aguas, y como el estruendo de un gran trueno; y la voz que oí se parecía a la de citaristas que tañen sus cítaras. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro Vivientes y de los Ancianos. Y nadie podía aprender el cántico, sino los 144.000 rescatados de la tierra. Estos son los que no se mancharon con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero a dondequiera que vaya. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero. Y en su boca no se encontró mentira; son inmaculados (XIV, 1-5).


Este cuadro o signo deja ver el triunfo del Cordero, destinado a fortificar a los creyentes, que podrían desanimarse por las terribles perspectivas descritas en los capítulos XII y XIII.

Las visiones consoladoras de este género no faltan jamás en el Apocalipsis, a continuación de predicciones sombrías.

Como de costumbre, después de habernos mostrado los males tramados por el Demonio, San Juan nos hace elevar los ojos al Cielo para contemplar un espectáculo reconfortante: Cristo Rey y sus conquistas. A las dos Bestias prosigue el Cordero, de pie, rodeado de 144.000 almas.

El Cordero no está ya aquí como en el capítulo quinto, como un Cordero degollado, sino como un Rey glorioso entre su corte resplandeciente.

San Juan escucha como una orquesta vasta y potente, y un coro interpretando un cántico que nunca se oyó sobre la tierra.

San Juan los escucha cantar. Por la multitud, habría creído oír el rumor del océano y miles de olas, o la tempestad rugiendo; pero, por la dulzura, se trata de un concierto de infinidad de citaristas que, al mismo tiempo que interpretan sus instrumentos, cantan un cántico nuevo.

Cantaban al mismo tiempo que interpretaban; cantaban por su amor e interpretaban por su acción, de pie, ante el Trono, los cuatro Animales y los veinticuatro Ancianos.

¿De dónde les venía esta alegría expresada tan dulce como fuertemente? De Jesús y de ellos mismos. De Jesús, sin el cual ellos no pueden nada; y de ellos mismos, sin los cuales Jesús no quiso hacer nada.

Jesús los había comprado sobre el Calvario; y desde entonces se habían convertido en sus miembros, primicias de una cosecha que se acabará al fin de los tiempos.

Son los mártires de los últimos tiempos los más mártires de todos, dice San Hipólito. «Vírgenes» e «Inmaculados» los llama San Juan porque se guardaron de la apostasía y de la idolatría del Anticristo, la cual en las Escrituras es llamada "fornicación".

No se ensuciaron con mujeres, es decir, con la «Mujer» que aparecerá más tarde, la Meretriz Magna, fautora de la religión falsificada. Varones los pinta el Profeta, no porque no haya mujeres entre ellos, sino en señal de fortaleza.

Sobre la tierra, ellos han evitado toda mancha: la mancha del cuerpo, por la castidad virginal o conyugal; la mancha del espíritu, por la virginidad de la fe, la sinceridad y la franqueza.

Ahora, como recompensa, siguen al Cordero, su Esposo, dondequiera que vaya.

San Agustín comenta: “Jesucristo dice de sus servidores que le seguirán adonde quiera que fuere y que estarán en donde Él estuviere. Pero, ¿adónde le han de seguir y a qué? A gozarse con Cristo, de Cristo y en Cristo, por Cristo y sin perder a Cristo”.

+ + +

En esto está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Y oí una voz del cielo que decía: Escribe: ¡Bienaventurados desde ahora los muertos que mueren en el Señor! Sí, dice el Espíritu, que descansen de sus trabajos, pues sus trabajos siguen con ellos (XIV, 13).

El Heraldo comienza por destacar que los pecados de los malos constituyen el heroísmo de los justos.

Los creyentes de la última etapa de la tribulación van a necesitar más que nunca la virtud de paciencia para poder resistir sin abandonar la lucha espiritual contra la presión del Anticristo.

El Cielo hace ver que la recompensa será sin demora, pero después de la muerte.

Finalmente, el Espíritu Santo concluye asegurando que el Paraíso es el salario exigido por las obras de los justos.

Observemos las dos condiciones de salvación impuestas a los hombres: la práctica de los mandamientos y la fe en Jesús.

También destaquemos los dos caracteres de la recompensa: ella es inmediata y, por la misericordia de Dios, un salario debido.

El aparente ilimitado dominio del Anticristo sobre los santos sobrevivientes será muy desalentador para éstos. Pero esta bienaventuranza les asegura que su muerte física los va a conducir al descanso y a la recompensa.

En contraste con los rebeldes que se han buscado su propia condenación tenemos a los pacientes escogidos de Dios, quienes claman ser librados del adversario.

La doble marca del remanente fiel en un período de inigualable tribulación es el guardar los mandamientos de Dios y mantenerse en la fe de Jesús. Ahora su fe y su paciencia son recompensadas abundantemente.

¡Qué agradable alivio el que trae esta bienaventuranza! Viene como una tregua en medio de tanto juicio y tormento.

Aunque el mensaje que San Juan escuchó tiene aplicación para todos los santos, tiene una relación muy especial con aquellos que han de ser martirizados por su fe.

En esta bienaventuranza se tiene en consideración una clase especial de Santos Mártires en un período particular de la historia humana.

Desde ahora es una expresión que indica un fin inminente, y que se está a punto de entrar a la bienaventuranza expresa.

El tema central es el martirio bajo la Bestia. Todos los que mueran en el Señor, es que estaban dispuestos a morir por el Señor.

Pero después de todas estas torturas que sólo la Bestia es capaz de infringir a aquellos que no le quieran rendir adoración, vendrá el descanso. Llegará a través de la muerte; para los que sean fieles hasta la muerte, habrá vida y descanso eterno.

+ + +

Vi en el cielo otra señal grande y sorprendente: siete Ángeles con siete plagas, las postreras, porque en ellas el furor de Dios queda consumado. Y vi como un mar de cristal mezclado con fuego, y a los triunfadores que escaparon de la bestia y de su estatua y del número de su nombre, en pie sobre el mar de cristal, llevando citaras de Dios. Y cantaban el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y sorprendentes son tus obras, oh Seno, Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, oh Rey de las naciones. ¿Quién no te temerá, Señor, y no glorificará tu Nombre?, pues sólo Tú eres santo; y todas las naciones vendrán, y se postrarán delante de Ti, porque los actos de tu justicia se han hecho manifiestos (XV, 1-4).


De repente, hay un cambio completo, San Juan ve otra visión con un tema distinto: los últimos juicios pronto serán desatados.

El capítulo proporciona una especie de preámbulo para los hechos que tendrán lugar luego.

En los primeros cuatro versículos hay un intermedio de bendición y alabanza. Dios una vez más asegura y tranquiliza a su pueblo fiel; son un breve paréntesis que presenta la alegría de los mártires que están en la presencia del Señor.

Antes de que el juicio empiece, los Santos que se hallan en la escena son vistos en un lugar seguro. La presencia de ellos en este momento testifica que el castigo inminente es merecido.

Es un cuadro de su rescate de la feroz persecución del Anticristo, aunque su redención es por la muerte física. Conquistaron al ser vencidos; este es un enigma insoluble al mundo.

Tuvieron que resistir la persona del Anticristo, la imagen que tenía la facultad de matar, la marca de la bestia, sin la cual uno no podía negociar.

Vencieron los poderes, al parecer, irresistibles que controlaban todo el mundo. Se ve la firmeza y seguridad de los mártires, a pesar de la agitación del mundo caótico.

San Juan describe la escena con la música resonando en los oídos. Son cánticos conocidos: el Cántico de Moisés y el Cántico del Cordero.

La primera canción en la Biblia presenta la redención de Israel cuando acababa de cruzar el Mar Rojo. La última canción registrada en la Biblia se encuentra en el presente capítulo, cuyo tema es también la redención; los salvados durante la tribulación, que cantan el cántico de Cristo.

En la presencia de Dios, los mártires se olvidan de sí mismos, sus pensamientos son absorbidos por las nuevas maravillas que les rodean. La gloria de Dios y el gran cúmulo de cosas de las que sus propios sufrimientos y victoria forman una parte ínfima, se abren delante de ellos. Comienzan a ver el gran tema del drama mundial y escuchamos la doxología con la que saludan la primera visión clara de Dios y sus obras.

+ + +

Y vi tronos; y sentáronse en ellos, y les fue dado juzgar, y vi a las almas de los que habían sido degollados a causa del testimonio de Jesús y a causa de la Palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su estatua, ni habían aceptado la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
Los restantes de los muertos no tornaron a vivir hasta que se cumplieron los mil años. Esta es la primera resurrección.
¡Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección! Sobre éstos no tiene poder la segunda muerte, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, con el cual reinarán los mil años (XX, 4-6).


Esta visión nos permite conocer el destino de los vencedores de la batalla precedente, uniendo el Quinto Sello (el pedido de venganza de los elegidos [VI: 9-11]) y el Quinto Cuadro (el Cordero y los 144.000 vírgenes [XIV: 1-5]).

Las persecuciones forjaron mártires, las herejías promovieron confesores. Mártires y confesores habían defendido la Revelación de Dios y el Testimonio de Cristo; ellos rechazaron la idolatría y se negaron al alistamiento en las herejías. ¿Cuál es su recompensa? Vivir la vida eterna en la gloria y sentarse sin demora con Cristo por mil años, es decir, durante el tiempo que el diablo será encadenado.

San Juan dice que los santos serán sacerdotes de Dios y de Cristo, con el cual reinarán los mil años.

Se ve en esta primera resurrección un privilegio de los santos mártires, a quienes corresponde la palma de la victoria. Como quienes sobre todo sostuvieron el peso de la lucha con su Capitán, recibirán un premio que no corresponde a los demás muertos, y éste es juzgar, que en el sentido bíblico vale tanto como regir y gobernar al mundo, junto con su Capitán, a quien por haberse humillado hasta la muerte le fue dado reinar sobre todo el universo.

Sobre este punto se ha debatido mucho en siglos pasados la llamada cuestión del milenarismo o interpretación que, tomando literalmente el milenio como reinado de Cristo, coloca esos mil años de los vv. 2-7 entre dos resurrecciones, distinguiendo como primera la de los vv. 4-6, atribuida sólo a los justos, y como segunda y general la mencionada en los vv. 12-13 para el juicio final del v. 11.

+ + +

Resumamos:

Las almas de los degollados debajo del altar por causa de la Palabra de Dios y por el testimonio que mantuvieron…

Estos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero…

Los 144.000 rescatados de la tierra. Estos son los que no se mancharon con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero a dondequiera que vaya…

Los triunfadores que escaparon de la bestia y de su estatua y del número de su nombre, en pie sobre el mar de cristal, llevando citaras de Dios…

¡Bienaventurados desde ahora los muertos que mueren en el Señor! Sí, dice el Espíritu, que descansen de sus trabajos, pues sus trabajos siguen con ellos…

Y vi tronos; y sentáronse en ellos, y les fue dado juzgar, y vi a las almas de los que habían sido degollados a causa del testimonio de Jesús y a causa de la Palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su estatua, ni habían aceptado la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años…


¡Qué cuadros más consoladores!

¡Qué magnífica y dulce Providencia especial de Dios sobre los elegidos!

domingo, 21 de abril de 2013

Pascua IIIº


TERCER DOMINGO
DE PASCUA


Continuamos con nuestros comentarios pascuales sobre el Apocalipsis. Les recuerdo que durante esta tercera semana después de Pascua, la Santa Liturgia pone en nuestros labios en el Santo Oficio las palabras del Librito de San Juan.

Contemplaremos hoy las figuras y símbolos de las Dos Mujeres del Apocalipsis, y más particularmente la de una de ellas.

Cuando comienza el desenlace del Apocalipsis aparecen, en efecto, dos misteriosas Mujeres, una Madre y una Mala Hembra:


Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas; la cual, hallándose encinta, gritaba con dolores de parto y en las angustias del alumbramiento (12, 1-2).


Entonces vino uno de los siete Ángeles que llevaban las siete copas y me habló: Ven acá, que te voy a mostrar el juicio de la Ramera Grande, la que está sentada sobre muchas aguas; con la que han fornicado los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su prostitución. Y me llevó a un desierto en espíritu; y vi una mujer sentada sobre una Bestia purpurea, repleta de nombres de blasfemias, que tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y cubierta de oro, piedras preciosas y perlas; y llevaba en su mano un cáliz de oro lleno de abominaciones, y también las inmundicias de su fornicación. Escrito sobre su frente tenía grabado un nombre, un misterio: Babilonia la Grande, la madre de los fornicarios y de las abominaciones de la tierra. Y vi a la mujer ebria de la sangre de los santos y de la sangre de los testigos de Jesús. Y al verla me sorprendí con sumo estupor (...) Y me dijo: Las aguas que viste, sobre las cuales tiene su sede la Ramera, son pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas. Y los diez cuernos que has visto, así como la Bestia, van a aborrecer a la Ramera; la dejarán desolada y desnuda, comerán sus carnes y la abrasarán por el fuego; porque Dios ha puesto en sus corazones hacer lo que a Él le plugo, ejecutar un solo designio: dar la autoridad de ellos a la Bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios. Y la mujer que has visto es aquella ciudad, la grande, la que tiene imperio sobre los reyes de la tierra (17, 1-6  y  15-18).

+++

La Visión de la Gloriosa Parturienta pertenece a la Séptima Trompeta. Esta Mujer es, o bien la Virgen Santísima, o la Iglesia, o Israel.

No conviene simplemente ni con María Santísima ni con la Iglesia; aunque en cierto modo, sí; por lo cual la Liturgia lee este pasaje figurativamente en algunas fiestas de Nuestra Señora, y los pintores cristianos representan con ese símbolo la Inmaculada Concepción.

Como símbolo de Israel, alude a la conversión de los judíos en los últimos tiempos.

La Mujer de las doce estrellas aparece en el cielo como un signo grande, es decir, una realidad prodigiosa y misteriosa. Esta personificación de la comunidad teocrática era tradicional, y la imagen de Sión en trance de alumbramiento no era desconocida del judaísmo.

El vestido de sol es la fe verdadera y la luna bajo los pies es el mundo cambiante; la corona de doce estrellas es la plenitud de la doctrina y los predicadores de ella.

Por eso se dice que en los últimos tiempos el sol se oscurecerá y caerán las estrellas. Aquí mismo, en esta visión, hay una gran caída de estrellas, la tercera parte de las estrellas del cielo, arrastradas por la cola del dragón y que son arrojadas a la tierra; eso significa la gran cantidad de doctores del error que habrá en la consumación de los siglos.

El Hijo Varón levantado al Trono de Dios es sin duda Jesucristo; y por cierto, no el Cristo del Calvario, sino el de la Parusía, que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro.

Dar a luz a Cristo puede convenir solamente a María Santísima, a la Iglesia y a Israel. Excluidas las dos primeras (aunque no del todo, porque están incluidas en el Israel de Dios) por no convenir a ellas las peripecias que aquí narra el Profeta, la visión significa el Israel de Dios, como lo vieron San Hipólito, San Victorino, San Agustín, San Beda.

El Israel de Dios es simbolizado en las Sagradas Escrituras por una esposa, a la cual se promete el perdón de su infidelidad, la total purificación y el desposorio final.

+++

En la Escritura la Mujer significa habitualmente Israel, es decir, la Religión.

Dios apostrofa a su pueblo como a una adúltera o la requiebra como una novia. Los deuteroprofetas abandonan incluso la imagen de Reino para insistir en la figura de Esposa.

Las dos mujeres del Apocalipsis representan la religión verdadera en sus dos polos opuestos: la religión fiel y la religión corrompida.

Estos dos aspectos de la religión son perfectamente distinguibles para Dios, pero no siempre para nosotros. La cizaña se parece al trigo y no será separada hasta la siega. Una prostituta no se distingue en la naturaleza ni en la forma de una mujer honesta; sigue siendo mujer, no se vuelve bestia...; está sentada sobre la Bestia...

Por eso San Juan vio en la frente de la Ramera la palabra misterio, y dice que se asombró sobremanera, y el Ángel le dice: Ven y te explicaré el arcano de la Bestia. Es el misterio de iniquidad, la abominación de la desolación; la parte carnal de la Iglesia ocultando, adulterando e incluso persiguiendo la verdad... Sinagoga de Satanás...

+++

Sin embargo, tenemos algunos indicios claros que nos pueden ayudar a diferenciarlas:


Religión Fiel

* Madre de un Hijo divino

* Revestida del sol, ropaje celestial

* Asentada pacíficamente sobre la luna, símbolo de los poderes temporales

* Amada por los hijos de Dios

* Sufre a causa del odio del diablo

* Gesta y da a luz una nobleza masculina

* Ayudada por alas celestiales

* Coronada con doce estrellas

* Protegida y guiada por el Espíritu de Dios

* Tiene un destino celestial
Religión corrompida

* Madre de fornicarios y rameras

* Vestida con ropa mundana

* Jinetea, tratando de domarlos, sobre los reyes, dominados por el Príncipe de la Tinieblas

* Tolerada por los reyes mundanos

* Sufre a causa de la rebelión de los reyes dominados

* Concibe impureza femenina

* Ayudada por poder infernal

* Tiene frente de ramera

* Embriagada y saciada con la sangre de los hijos de Dios

* Tiene un destino infernal



Dios mediante ya contemplaremos, en el Quinto Domingo de Pascua, a la Esposa del Cordero, tal como San Juan la vio y nos la hace conocer en el capítulo XXI. Un contraste mayor no puede haber.


+++

El concepto de adulterio espiritual sólo se ve en el judaísmo y el cristianismo, cuando éstos se han alejado moral y espiritualmente de Dios.


La esposa comete adulterio:

* cuando su legítimo Señor y Esposo, Cristo, no es ya su alma y su todo;
* cuando los gozos de su Casa no son ya toda su vida;
* cuando codicia lo transitorio del mundo en sus diversas manifestaciones;
* cuando mira sus grandezas, riquezas y honores con ojos golosos;
* cuando busca la alianza de un poder terreno contra la amenaza de otro poder terreno;
* cuando los teme demasiado;
* cuando reconoce al mundo como una realidad muy ponderable, y lo mira como una potencia cuya ira procura evitar a cualquier costa;
* cuando solicita su agrado y benevolencia;
* cuando está encantada con la sabiduría, educación, ciencia, cultura, política, diplomacia, etc. de ese mundo apóstata.

Todo esto es lo que llama el Profeta fornicar con los reyes de la tierra.

Fornicación llaman los profetas a la idolatría.

Fornicar con los ídolos significa poner los ídolos en lugar de Dios, el legítimo Esposo de nuestras almas.

Fornicar con los reyes de la tierra significa poner a los poderes de este mundo en el lugar de Dios.

Primero se fornica en el corazón, desfalleciendo en la fe; después en los hechos, faltando a la caridad.

El error fundamental de nuestra práctica actual (en incluso de la teoría, a veces) es que amalgamamos el Reino y el Mundo, lo cual es exactamente lo que la Biblia llama prostitución.

No hay en las Sagradas Escrituras promesa de hegemonía para las naciones... Para nadie, fuera de Israel, de la nueva Israel, perdonada y purificada.

Lo que sí está profetizado es la hegemonía inicua de la Gran Ramera, asentada sobre el poder político tiránico de la Bestia de las siete cabezas y diez cuernos.

Así que conviene probar todo espíritu y quedarse solamente con el que es bueno: porque, ¡ojo!, las Dos Mujeres son gemelas.

Las Dos Mujeres son hermanas nacidas de una misma madre: la Religión, la religiosidad, el profundo instinto religioso, erradicable en el ser humano.

De la misma manera, la Bestia de la Tierra se parece al Cordero: hace prodigios y portentos, promete la felicidad y habla palabras hermosas, llenas de halagos.

Promete el Reino en este mundo, como Cristo...

Promete el Reino es este mundo por las solas fuerzas humanas, como el Dragón...; como se lo prometió a Nuestro Señor en el Monte de la Tentación...

Este es el sentido de las Dos Mujeres; son las Dos Ciudades de San Agustín, llegadas a su máximo de tensión contraria, pero siempre mezcladas entre ellas y en sus habitantes.


El significado concreto y ya escatológico de las Dos Mujeres es éste:

* la Mujer Celestial y Afligida es el Israel de Dios, Israel hecho Iglesia; y concretamente el Israel convertido de los últimos tiempos.

* La Mujer Ramera y Blasfema es la religión adulterada, ya formulada en Pseudo-Iglesia en los últimos tiempos, prostituida a los poderes de este mundo y asentada sobre la formidable potencia política y tiránico imperio del Anticristo.

+++

Para la visión de la Mala Hembra es llevado San Juan en espíritu a la región donde no hay vida, donde está ausente el agua viva, a pesar de que hay muchas aguas muertas: alusión al mar, figura del mundo.

No se trata de un desierto material, como el refugio de la mujer del capítulo XII, sino a la inversa, de una opulenta metrópoli, dominadora de pueblos.

Allí ve a la Mujer-Misterio, Babilonia la Grande, la Meretriz Magna, la Prostituta Purpúrea. Es la contraposición de la otra Mujer, la que da a luz divinamente.

Este misterio de una Babilonia alegórica parece ser la culminación del misterio de la iniquidad revelado por San Pablo en II Tess. 2:7, refiriéndose tal vez a alguna potestad instalada allí como capital de la mundanidad y quizá con apariencias de piedad como el falso profeta.

La fiera cabalgadura ya la conocemos, es el Anticristo. La Fornicaria es la Cabeza y Canal de una religión adulterada, idolátrica, puesta al servicio de la política, de la potencia secular, que es el instrumento del Anticristo, convirtiéndola, por el mismo hecho, en un dios falso.

La Ramera representa tres cosas concretas que serán, y ya comienzan a ser, una misma, y se implican mutuamente: 1ª) la última herejía, 2ª) la urbe donde esa herejía tendrá su cabeza, 3ª) el imperio que esa urbe gobernará.

Tanto la púrpura del vestido de la mujer como el color escarlata de la bestia significan, al mismo tiempo que la dignidad, la sangre de los mártires.

La fornicación significa la religión idolátrica del Estado, que se convertirá después en la religión sacrílega del Anticristo. Las palabras fornicación, adúltera, prostituta, ramería y semejantes, se hallan alrededor de 100 veces en los antiguos Profetas con el significado de idolatría, y aplicadas solamente a Jerusalén, jamás a Nínive, Babel o Menfis. Israel es la Esposa o la Prometida de Dios.

Cuando la estructura temporal de la Iglesia pierda la efusión del Espíritu y la religión adulterada se convierta en la Gran Ramera, entonces aparecerá el Hombre de Pecado y el Falso Profeta, un Rey del Universo qué será a la vez como un Sumo Pontífice del Orbe, o bien tendrá a sus órdenes un falso Pontífice, llamado en las profecías el "Pseudoprofeta".

Léase bien este parágrafo: no dice que la Iglesia perderá la fe, como tampoco la Sinagoga había perdido la fe del todo cuando la Primera Venida. La Gran Apostasía, predicha por Cristo y San Pablo, puede entenderse, sin exageración, de una manera ortodoxa.

Madre de los fornicarios significa de los que como ella fornican con la idolatría y los valores y glorias del mundo.

Madre de los fornicarios y de las abominaciones de la tierra... Hoy en día, el Consejo Mundial de Iglesias y los encuentros inspirados por el espíritu de Asís reciben todas las denominaciones cismáticas, apóstatas, anticristianas y demás rameras...

+++

Es un Misterio ahora; una cosa que nunca se había visto, un arcano, las profundidades de Satán.

Esto indica un sistema que necesita explicación. Ella es el conjunto de toda la falsa religión. El misterio radica en la aparente unión y cooperación de Bestia y Fornicaria al perseguir a los verdaderos hijos de Dios, quienes no se someten a la falsa religión de la tribulación.

Entre la Bestia y la Fornicaria hay una unión estrecha, representando ambas la misma idea; pero el hecho de que la Mujer jinetee a la Fiera no significa necesariamente que le sea amiga... quiere domarla...

Durante la primera mitad de la tribulación la religión adúltera es dominante. Debido a su poderosa actividad y presión, el Anticristo tiene que tolerarla a regañadientes, hipócritamente sometiéndose, o por lo menos, cooperando con ella. Pero en la mitad de la tribulación, de repente, abate a esa religión y exige que todo el mundo le adore a él.

La mujer parece controlar a la bestia; pero ésta tendrá la última palabra, destruyendo a la fornicaria cuando no pueda tolerar más su entrometimiento en los asuntos de su reino.

La dejarán desolada, es decir, que aunque la Bestia y los reyes que la apoyan mantienen a la Iglesia Mundial Adulterada y le prestarán apoyo, en el fondo la odian y odian sus ardientes ansias de poder. Cuando hayan establecido su poder sin discusión, se volverán en su furia contra el monstruo religioso y lo destruirán. A partir de este momento la Bestia no tolerará ninguna iglesia o religión.

Embriagar de esa fornicación es propagar la religión adulterada. Si los pueblos de la tierra se embriagaron de ese vino, es porque la Mujer está primero embriagada de la sangre de los mártires.

El actual modernismo religioso se apropia de las glorias terrenas de la religión, los grandes descubrimientos de la Europa Cristiana y su pertrecho político y jurídico, los reinados prósperos y gloriosos; en una palabra, toda la añadidura del Reino de Dios, que la Cristiandad suscitó. También es de ellos la espiritualidad, la fraternidad, el humanismo... y ahora la humildad y pobreza...

Ebrios de la sangre de los santos y de la sangre de los testigos de Jesús, se apropian su gloria y autoridad, al mismo tiempo que no los imitan, antes los desimitan en sus vidas frívolas y cómodas, y en su predicación aguada y mutilada del Evangelio. Explotadores de la religión que plantaron otros, hoy alaban a los difuntos y persiguen a los hombres religiosos vivientes que con su trabajo y con su sangre les conservan el comedero.


La Mujer oprime a la Fiera y no la propicia, pues los diez cuernos (o reyezuelos) la destruyen en un día y ponen toda su potestad al servicio de la fiera.

Aborrecerán ellos mismos a la ramera que había ido el objeto de su pasión y cuya caída deplorarán luego.

Vemos así cuán admirablemente se vale Dios de sus propios enemigos para realizar sus planes y sacar de tantos males un inmenso bien como será la caída de la Gran Babilonia.

Así, esta fortaleza anticristiana en el orden espiritual perecerá a manos de la otra fuerza anticristiana del orden político, la cual a su vez, con todos los reyes coligados con ella será destruida finalmente por Cristo.

+++

Más adelante, en al capítulo dieciocho, se lee: Luego oí otra voz que decía desde el cielo: Salid de ella, pueblo mío, para no ser solidario de sus pecados y no participar de sus plagas; pues sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus iniquidades.

La orden recuerda los pasajes que se refieren a la Babilonia histórica en Isaías, Jeremías y Zacarías. Hay un paralelismo con Jerusalén en san Marcos y San Mateo.

Estas palabras han de entenderse espiritualmente, pues físicamente no podrán los últimos cristianos abandonar las urbes capitalistas, como no lo pudieron tampoco los cristianos primeros. Lo que hicieron fue abandonar, no físicamente la urbe capitalista, sino espiritualmente su mentalidad de lucro, estafa, explotación e iniquidad.

San Agustín observa que con los pasos de la fe podemos huir de este mundo hacia Dios, nuestro refugio.

+++

¿Qué debemos pensar de la situación actual de la Iglesia, cuyas características se van agravando más y más desde el fatídico Concilio Vaticano II? ¿Qué relación tiene con las visiones de las Dos Mujeres del Apocalipsis?

La Santísima Virgen María anunció en La Salette que la Iglesia sería eclipsada.

La Iglesia será eclipsada. Ninguna otra expresión resume mejor la situación actual; ninguna otra expresión explica mejor la crisis.

Eclipse puede definirse como la ocultación total o parcial de un astro por interposición de otro cuerpo celeste.

Esta definición habla de dos astros, de interposición, de intercepción, de ocultación parcial o total.

El ejemplo más conocido es el eclipse de sol por la luna. El sol es eclipsado por la luna, y desaparece temporalmente, total o parcialmente. Podemos ver la luna, astro muerto... pero no podemos ver el sol...

Retomemos cada palabra y tratemos de comprender lo que la Santísima Virgen María quiso darnos a entender:

Existen dos astros diferentes. Uno es eclipsado; el otro eclipsa.

La Santísima Virgen María nos dice que el astro que es eclipsado es la Santa Iglesia.

El astro que eclipsa no es la Santa Iglesia; es otra cosa. Como es otro astro, no puede venir de la Santa Iglesia, que es una.

Por lo tanto, ese astro viene de otra parte. ¿De dónde? La respuesta es obvia para aquellos que tienen fe: no puede venir sino del Adversario.

+++

Entonces, ¿qué es esta Iglesia eclipsada? Ella es, obviamente, la Santa Iglesia Católica.

Y, ¿quién eclipsa a la Santa Iglesia? Ciertamente la Iglesia Conciliar.

La Iglesia Conciliar no es la Iglesia Católica.

Delante del astro de la Santa Iglesia, verdadero sol que da la verdadera luz, interpusieron otro astro fabricado por ellos, que no es la Santa Iglesia, es un astro muerto, creador de una falsa luz.

Por lo tanto, tomar como un criterio de visibilidad la jerarquía es un error.

La desaparición es parcial por ahora; llegará un momento en que será total; y estaremos en la oscuridad más profunda; sólo veremos al otro astro, que ocupará todo el lugar de la Iglesia y pretenderá hacerse pasar por la Santa Iglesia.

Cuando el eclipse sea total, no habrá nada aparente de la Santa Iglesia...

Esta desaparición será momentánea; no durará indefinidamente. La fe nos asegura que la luz de la Santa Iglesia volverá a brillar.

El objeto de ser eclipsada no cambia en nada; por eso, la Santa Iglesia no se modifica de ninguna manera a causa del eclipse.

Durante un eclipse solar, sólo los que están en el cono de la sombra son completamente conscientes de este fenómeno. Lo mismo sucede con las tinieblas y eclipses espirituales: sólo aquellos que tienen la fe verdadera y se encuentran en el cono de sombra de la persecución pueden comprender el eclipse de la Iglesia. Los otros no ven nada y no entienden nada... creen que la luna es el sol...

+++

Nuestro tiempo es el de la hora de las tinieblas, la hora del poder de Satanás.

La secta conciliar es la iglesia de las tinieblas, una iglesia de muerte, la Iglesia de Satán.

El eclipse comenzó con el Concilio Vaticano II. Ciertamente era esto lo que Nuestra Señora quería anunciarnos y prevenirnos en 1960...

Para eclipsar el astro gigante que es la Santa Iglesia, y para eclipsarlo sobre toda la superficie de la tierra, ha sido necesario un astro aún mayor. Es por eso que la secta conciliar ha tenido que añadirse todos los enemigos de la Iglesia... Se trata de la Mala Hembra que jinetea la Bestia del Mar...

Se trata de un astro feo, deforme, cuya monstruosidad descubriremos cuando el eclipse sea total.

+++

Mientras tanto, la divina Parturienta gime con los dolores del parto, en medio de los deseos de dar a luz... de hacer nacer a su divino Hijo en las almas de los últimos elegidos, para que sea colmado el número de los mismos...